miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hacer fácil una difícil entrevista de trabajo.

Alazne Biota especialista en marketing y actualmente iniciándose en el área de orientación, formación y empleo, con el apoyo de consultores de Aldalan, nos traslada sus consejos para hacer de hacer fácil una difícil entrevista de trabajo.

Hacer una entrevista de trabajo no es sencillo y mucho menos superarla, pero es una prueba necesaria para lograr un empleo. 

Cuando hablo de sencillez igual tendría que retomar el tema de la marca personal (pero eso será para otro día), simplemente un pequeño comentario: cada uno de nosotros somos únicos, y eso lo tenemos que descubrir y mostrar. Y lo que nos hace únicos se basa en pequeños detalles. Si somos capaces de descubrirlos y transmitirlos en una entrevista de trabajo, tendremos muchas posibilidades de ser uno de los candidatos seleccionados.

Estas diferencias que nos aportan nuestra identidad se basas en ciertas actitudes con las que contamos y comportamientos que mostramos. 

Ante un proceso de selección muchos perfiles o currículums parecen clones, luego ya vendrá la diferenciación, con la propia persona y como afronta el proceso de selección.

Un factor clave en todo ello es el lenguaje corporal. Este habla de nosotros, más de lo que podemos imaginarnos. Nuestra mente, emociones, pensamientos y cuerpo se relacionan estrechamente y sin darnos cuenta nos puede jugar muy malas pasadas, incluso a veces contradecir lo que uno dice o expresa verbalmente.

Cuando llegas a una entrevista de trabajo, antes de pronunciar una palabra, tu entrevistador ya comienza a generar una primera impresión sobre ti marcada por los mensajes que das a través del cuerpo. Lo que expresa tu rostro, cómo vistes, como estrechas la mano, si estabas esperando de pie o sentado, ... ofrece gran información de lo que somos, o cómo estamos.

Si consigues transmitir confianza y seguridad a través de la comunicación verbal y no verbal, lograrás muchos puntos a tu favor.

Para mostrar seguridad hay que:
1. Conocerse a uno mismo. Y esto no es sencillo, pero si necesario. Retomamos la marca personal.
2. Identificar lo que uno quiere y o puede conseguir. Nuestra meta profesional.
3. Obtener información de la empresa.
4. Repasar el puesto de trabajo.
5. Preparar diferentes preguntas que nos pueden realizar.

Y en este último punto me centro hoy. 

En una entrevista de trabajo, el peor enemigo son los nervios. Para relajarse, es esencial conocer las preguntas que pueden descolocar y añadir presión a un ambiente, que ya de por sí bastante tenso.

 
Las preguntas más comprometidas suelen ser:

Explíqueme algo sobre usted; Una pregunta general que puede ocasionar un aumento de tensión, sino la tenemos previamente preparado.

En primera instancia es una pregunta «rompehielos», para relajar y comenzar la entrevista de trabajo en un ambiente distendido. Como el reclutador ya tiene tu currículum delante, no hace falta que le expliques cronológicamente tu vida laboral. Responde brevemente y haz un esquema de todo lo que has hecho hasta el momento para que el o ella, lo vean claro y sencillo.


¿Qué le hace a usted mejor que el resto de candidatos?

No hay que ser demasiado modesto ni especialmente narcisista. Aplica la fórmula de demostrar como tus conocimientos, experiencia y aptitudes encajan con el perfil profesional que se necesita. Recuerda que no conoces al resto, por lo tanto céntrate en ti y el valor añadido que puedes aportar.

¿Conoces nuestra empresa?  Antes de asistir a la entrevista infórmate sobre la empresa: su historia, proyectos, misiones... Si comentas que no sabes nada, ya estás perdido.
¿Por qué quiere cambiar de empresa?
En ningún caso comiences a criticar a tu antigua compañía o colegas. Apuesta por la  carta de quiero asumir más responsabilidades ‘o 'ganar más experiencia', si eres joven. 

¿Cuáles son tus expectativas económicas?
Una de las preguntas más esperadas y, a la par, comprometidas. La mejor manera de abordarla es decir que se espera un salario acorde con nuestra aportación y responsabilidades. Para ello, lo mejor es informarse sobre el sueldo medio de tu puesto de trabajo. Además, para no demostrar que sólo nos interesa el dinero, explica que estás más interesado en las oportunidades que te brinda el trabajo que no en una retribución elevada. El momento de negociar tranquilamente esta cuestión llegará al conseguir el empleo.


 También nos podemos encontrar con Preguntas personales o íntimas:

¿Está casado/a? ¿Tiene intención de quedarse embarazada?

Si te sientes cohibido ante alguna de estas preguntas o crees que pueden ser motivo de discriminación, un método diplomático de evitarlas sería decir: 'no me acabo de sentir cómodo con esta pregunta, pero si para el proceso de selección es importante yo intentaré responderla'.

¿Cuál es su proyecto de futuro a tres o cinco años vista?

Explicar que esperas tener un trabajo que sea un reto continuo y permita desarrollarte profesionalmente y personalmente. Y céntralo en la empresa y puesto a la que te estas presentado.

  
¿Cuáles son tus mayores defectos?

Hace unos años, la respuesta estereotipada e, incluso, aceptada por los entrevistadores era 'soy demasiado perfeccionista' o 'trabajo demasiado duro'. Hoy en día, es preferible sustituir este tipo de respuestas por otras más realistas y añadir qué estás haciendo para superar el "defecto".

¿Qué hace en su tiempo libre?

Intenta vincular alguna de tus opciones de ocio con la labor que desempeñas, siempre que sea posible. No sería lógico que uno de los hobbies de un diseñador no fuera el grafismo o de un periodista la lectura.

¿Qué significa para usted el trabajo?

Prohibido responder «por el dinero» Sin llegar a los extremos de loar el trabajo, puedes comentar que es un forma de realización personal al que dedicas todos tus esfuerzos.

¿Tiene alguna pregunta?

Es muy conveniente que formules un par de cuestiones para demostrar interés. Algunas sugerencias son que ahondes en las responsabilidades del cargo o cualquier otra pregunta relacionada. En los primeros momentos del proceso de selección, si la otra parte no comenta nada, no preguntes acerca del salario... ya habrá tiempo.

¿Cómo es el jefe ideal?

Buena respuesta: Alguien que sabe comunicarse con su equipo. Hay que responder con inteligencia.


Lo que no debe preguntarse

  ¿Cuánto me va a pagar? ¿Qué beneficios tendré en esta plaza? ¿Cuándo son las vacaciones?....


Mis últimas recomendaciones para hoy:

  • Es inteligente llevar libreta y bolígrafo para tomar apuntes. Eso demuestra interés.
  • De entrada se debe memorizar el nombre del entrevistador. Eso crea una impresión agradable y un acercamiento.
  • Mirar a los ojos al entrevistador y si hay varios a todos ellos, mientras hablamos.
  • No interrumpir, a veces los nervios hacen que contestemos antes de que hayan acabado de formularnos la pregunta.
  • Acudir 5 minutos antes de la hora.
Por último desearos mucha suerte en vuestras próximas entrevistas de trabajo!!!

3 comentarios:

  1. Hay preguntas muy complicadas de responder, no sabes que decir o si lo que dices es lo que esperan o se debería de decir.

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  2. Hay veces que el entrevistador puede llegar a hacerte preguntas un tanto difíciles de contestar, y llegas a dudar sobre si, decirle la verdad, mejorar esa verdad con pinceladas de imaginación, o contarle una historia completamente inventa "por si cuela"

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