Hasta hace muy pocas décadas los colectivos laborales eran muy homogéneos. Hoy en día la empresa actual cree en la diversidad como una fuente que aporta valor a la compañía. La variedad generacional, de culturas, perfiles profesionales, género y capacidades diferentes, contribuye al fomento de una diversidad cultural que se nutre de ideas y perspectivas distintas e innovadoras. En ello reside el éxito empresarial.
Ninguna de las franjas de edad tiene el mismo modo de trabajo, formas de proceder, conocimientos, circunstancias laborales y vitales e intereses.
La mayoría somos conscientes de estas diferencias, pero no hemos profundizado en qué experiencias, valores, habilidades, inquietudes y motivaciones marcan su esencia vital y profesional.
Compartir el conocimiento y la diversidad de habilidades y competencias, será la clave para no solo acercar a las generaciones, sino también permitir hacer el trabajo más fluido y adaptado a los objetivos y estrategia de la empresa.

La empresa es la encargada de saber conectar y gestionar lo mejor de cada colectivo:
- La inmediatez, la necesidad de cambiar rápidamente de proyectos y el interés y capacidad por aprender e innovar son características más marcadas en las nuevas generaciones, acostumbradas a acceder a la información y a los contenidos de manera inmediata.
- El respeto, responsabilidad, compromiso, sacrificio, esfuerzo, experiencia, dedicación, resiliencia y auto exigencia son las características que definen a los/as senior, en sus puestos de trabajo, independientemente del sector..
Con todo ello llegamos en las organizaciones a la diversidad generacional. El intercambio intergeneracional empieza a ser prioritario y con ello el trabajo colaborativo y los foros donde compartir conocimiento.
De esta manera, se refuerza la cultura inclusiva; mejorando la integración tanto de los/as joven/es como de los/as senior, se mejora el clima laboral y por ello el posicionamiento externo de la organización y su rentabilidad.
Para canalizar el conocimiento pueden utilizarse espacios físicos y también virtuales, como lugar de reunión y concentración de ideas: a través de la intranet interna compartiendo el conocimiento formal y el informal. Sin duda todo ello no es posible sin una cooperación mutua a través del mentorizaje recíproco, consistente en que el mentor o la mentora junior aporte las herramientas digitales, su formación transversal, su flexibilidad, espíritu emprendedor y nuevas formas de hacer las cosas; y el/la mentor/a senior aporte sus conocimientos, experiencia, contactos, competencias adquiridas en el tiempo y, conocimiento del producto y de la organización.
Sin duda, una sociedad en general, y en la empresa en particular en la que compartir experiencias y realidades distintas aporta una ventaja competitiva para alcanzar los objetivos en todas las áreas de negocio.
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