Con todo ello, hemos considerado que nuestra primera entrada del blog, de este nuevo curso, debe ir dirigida al talento senior.

Pero por otro lado, un/a senior con talento y actitud aporta a la empresa algo tan importante como la experiencia vital y una larga lista de contactos.
Un/a trabajador/a senior ha vivido tantas situaciones, tanto buenas como malas, que ha obtenido una aprendizaje valiosísimo para la empresa y para todos sus compañeros, y no podemos olvidarnos de su gran agenda de contactos.
“La gestión del talento senior o Gestión de la edad” es un término específico y cada vez más en auge, entre los profesionales de recursos humanos, orientado a la administración del talento y la madurez de los profesionales; un término engloba talento y edad. El talento también puede ser joven, por ello este término se orienta explícitamente a la edad, a la madurez que ofrece la experiencia vital mencionada.
Algunas de las etiquetas de los seniors, unas ciertas, otras no, siempre dependiendo de la persona y no de su edad, pero que aun no siendo ciertas crean barreras, son: disponer de menos fortaleza física o menos adaptabilidad, movilidad, ser más caro a la hora de contratar -exigencia de mayor salario-, menor capacidad de nuevos aprendizajes, cuestionar o ser reivindicativo en sus derechos, existencia de brecha digital, falta de capacidad de aprendizaje etc.
Lo que está claro es que el aporte competencial de estas personas a la empresa es esencial y más en estos momentos de incertidumbre y dificultades: visión y anticipación, rapidez de trabajo por experiencia adquirida, una agenda de contactos abultada e interesante, amplia experiencia en la gestión de éxitos y fracasos, empatía: fruto de innumerables relaciones profesionales, relaciones de confianza trabajadas en el tiempo, mayor motivación, responsabilidad y compromiso con el trabajo y por lo anterior: menor rotación, menos absentismo.
Todo lo anteriormente mencionado, vital para la empresa, debe ser pagado con un salario justo, que debido a la situación actual, a veces no se cumple. El talento senior tiene su valor, por lo tanto tiene su precio y esto puede suponer una nueva barrera de acceso al mercado de trabajo.
Aún así, debemos ser conscientes, en todos los aspectos, que las personas de 45 o 50 años..., todavía tienen muchos años por delante para ofrecer su conocimiento y sus competencias. Están esperando volver a tener una oportunidad profesional, encontrar un nuevo hueco laboral. Además muchas de ellas están dispuestas a demostrar su talento e ir re-negociando el salario en función de sus resultados... que seguramente cumplirán con creces las expectativas, y podrán por tanto ganar las empresas y ganar sus profesionales al nivel que tanto merecen.
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